domingo, 28 de agosto de 2011

Fellini afina las cuerdas vocales de una sociedad disonante

Prova d’orchestra/Ensayo de orquesta
(1979/70 min/Italia)

Dirección: Federico Fellini.
Guión: Federico Fellini con la colaboración de Brunello Rondi.
Fotografía: Giuseppe Rotunno.
Decorados: Dante Ferretti. Montaje: Ruggero Mastroianni.
Música: Nino Rota.
Intérpretes: Balduin Bass, Clara Colosimo, Elisabeth Labi, Ferdinando Vilella, David Maumsell, Francesco Aluigi, Filippo trincia, Federico Fellini.
Producción: Daime Cinematografica (Roma), RAI, Radiotelevisione italiana, Albatros
Produktion (Monaco di Baviera).



La música amansa a las fieras, a todas menos a una: al ser humano. Bajo esta premisa, que bien podría ser felliniana, se puede abordar ‘Ensayo de Orquesta’, la obra más política del director de Riminí y también la más polisémica, pues sus diferentes lecturas todavía hoy desconciertan a los críticos.

El mediometraje (Fellini no precisa más de 70 minutos para reinventar) se desarrolla en una iglesia medieval, de cuyo pasado glorioso sólo se conserva la excelente acústica. Hasta ella se desplaza un grupo de televisión para grabar el ensayo diario de una orquesta y entrevistar a los músicos que la componen, motivo que el director italiano aprovecha para disfrazar el filme de falso documental.

La cámara y su irremediable efecto/defecto de popularidad no tarda en despertar en los músicos el sentimiento de individualidad y uno a uno se van presentando para dejar constancia de la singularidad de su instrumento frente al resto: “El piano es el rey”, “El violoncelo es el amigo fiel, mientras que el violín te traiciona”.
Esta rivalidad, evidencia de que el interés particular prevalece por encima del interés general, anulará el sentimiento de grupo: la orquesta no puede funcionar.

Frente al variopinto grupo (desde la juventud de los vientos hasta la plenitud de las cuerdas) hace su aparición el director de la banda con su frustrada batuta, que no inspira ningún respeto al grupo pese a los improperios que éste les dedica con un dispuesto acento alemán. La orquesta desafinará, una y otra vez, la última partitura con la que Nino Rota recompondría el humor de Fellini.

La falta de motivación, las malas condiciones salariales, la dictadura de la batuta, la amistad entre el representante del sindicato y el empresario que los contrata, desembocarán en una rebelión anárquica de la orquesta, cuyas últimas consecuencias sólo las conoce Fellini, capaz de enjuiciar la representación más sublime de la música, la orquesta, bajo una mirada cubista en clave metafórica.

Una vez más el director italiano plasma su particular visión que descompone, deforma y exagera la realidad por ser el único camino posible para desentrañarla.

Para los amantes del cine que obliga a reflexionar y para los comprometidos con la sociedad, para ellos se hizo “Ensayo de Orquesta”: una película atemporal que mira al pasado, al presente y, como no, al futuro.

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